Opiniones

Un error cometido dos veces es una elección

Carlos Grau Pérez*

El Presidente de la República recientemente expresó: «Hay que ahorrar. La plata no crece arriba de los árboles. Se gastó mal, se gastó mucho, se dejó al país endeudado y hay que reaccionar» (1). En una línea similar la Ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, planteó: «Si no mejoran los resultados fiscales, las políticas sociales no podrán sostenerse» (2). Sería posible agregar otras declaraciones del mismo tenor «austeriano», pero no es necesario. Para muestra, basta un botón.

En nuestro país, a diferencia de lo que se observa en general en el mundo, se está proponiendo una drástica reducción del gasto público, en medio de una profunda crisis económica y social causada por la aparición del coronavirus (3). Una pieza clave del ajuste fiscal que impulsa el gobierno se materializará en el nuevo Presupuesto Nacional, que definirá el esqueleto del Estado para los próximos cinco años. 

¿Es correcta y oportuna la opción de reducir el gasto público en las actuales circunstancias? Si existe una institución que los economistas reconocen por su preocupación, para muchos excesiva, por el resultado de las finanzas públicas, es el Fondo Monetario Internacional (FMI). La máxima autoridad responsable de este organismo, Katerina Georgieva, hizo un llamado a que los gobiernos de los países «gasten todo lo que tengan y todo lo que puedan en atender las necesidades de la población más vulnerable. La incertidumbre sobre si la recuperación se dará desde el segundo semestre de 2020, o si habrá que esperar al próximo año para ver mejores resultados, hace que lo primordial sea atender los indicadores de pobreza y desempleo» (4). Viniendo de la Directora Gerente del FMI esta recomendación adquiere, sin duda, especial relevancia. Está en juego el futuro de una parte importante de la población y los gobiernos no deberían escatimar esfuerzos, si es que se pretenden evitar penurias mayores. El planteo de Georgieva tiene importantes implicaciones desde el punto de vista de la política fiscal y merecería ser considerado con detenimiento por parte de los responsables de la conducción económica de todos los países.

La experiencia nacional e internacional aporta evidencia contundente acerca de la importancia que tiene el manejo prudente de las cuentas públicas para asegurar estabilidad y previsibilidad de la economía. El descontrol fiscal, que constituye una de las peores patologías en el manejo de las políticas públicas, ha generado en el pasado consecuencias nefastas. El reconocimiento del papel clave que tiene la política fiscal debería, no obstante, evitar confusiones entre instrumentos y objetivos. En cada circunstancia histórica, la orientación de la política fiscal se define en un contexto socioeconómico concreto que determina, por un lado, su sesgo expansivo o contractivo y, por otro lado, el aporte de cada uno de los instrumentos fiscales para atender las prioridades del momento. 

Previo a la aparición del coronavirus, la situación económica de nuestro país y del mundo era sustancialmente diferente a la que se enfrenta en la actualidad. Por ejemplo, de manera generalizada los analistas económicos proyectaban un crecimiento del PIB uruguayo del orden del 2% para el año 2020. En el marco de esa situación, la discusión acerca de la necesidad y posibilidades de realizar un ajuste express del gasto público, se compartiera o no su pertinencia y su magnitud, era esperable. Pero hoy la situación es muy diferente. Se necesita realismo para lidiar con la realidad.

De parte del gobierno se ha planteado en reiteradas oportunidades que la evolución del nivel de actividad de la economía uruguaya seguiría la forma de la letra «V», anticipando que la recuperación de la actividad económica se produciría rápidamente. Si esa previsión fuera correcta, aunque existen múltiples indicios de que no lo es, ¿qué se puede esperar para la evolución de variables fundamentales para el bienestar de la población, particularmente para los sectores más vulnerables, como el empleo, el poder de compra de los trabajadores y los niveles de pobreza? 

La estrategia del gobierno parecería estar basada en que el dinamismo de la actividad económica por si solo se traduciría vis a vis en mayor ocupación, mayor salario real y menores indicadores de pobreza. De esta forma, las autoridades esperan un pronto retorno a la situación económica previa al pasado 13 de marzo, que no era el paraíso, pero que mirado en perspectiva, era un buen punto de partida.  La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.

A veces es bueno, podría decirse que necesario, enriquecer el análisis mirando los fenómenos económicos desde otra perspectiva; con otros lentes que permitan apreciarlos mejor. Quien sólo entiende de física tampoco la entiende. 

Si se empuja un objeto en una dirección y luego con la misma fuerza se le empuja en dirección contraria, el objeto retorna a su posición inicial. Es decir, las fuerzas que operaron en direcciones opuestas se neutralizan y no generan ningún cambio en la posición inicial del objeto. 

No obstante, la relación entre causa y efecto no siempre se comporta de esta manera. Existen fenómenos, por ejemplo en el mundo de la física y de la química, donde los cambios no son reversibles. Esto quiere decir que ante cambios de igual magnitud pero en dirección contraria, la situación inicial puede verse modificada. A este fenómeno se le denomina histéresis. Nadie se puede bañar en el mismo río dos veces. 

¿Existe histéresis en la dinámica económica? ¿La destrucción de empleo provocada por la abrupta caída en el nivel de actividad se revertirá de forma inmediata cuando el PIB recupere los niveles anteriores al inicio de la pandemia? ¿Puede decirse lo mismo para el salario real y la pobreza? No necesariamente. El cambio es la única cosa inmutable.

Para fundamentar la respuesta a estas interrogantes vamos a emplear lo que podemos llamar economía basada en la evidencia, analizando lo ocurrido en la última crisis económica que ha padecido nuestro país. En el período 1998-2006 el nivel de actividad evolucionó en forma de «U», cayó entre 1998 y 2002 y luego comenzó el ascenso, llegando en 2006 al mismo nivel que en 1998 (5). 

Al comparar los datos de los años 1998 y 2006, surge que en este último año la ocupación era 4,9% mayor, el salario real 14,8% menor, el ingreso de los hogares 19,9% menor y el nivel de pobreza 55,4% mayor. El retorno al mismo nivel de actividad no aseguró que se alcanzaran las mismas condiciones socioeconómicas iniciales. Al contrario, habían empeorado. 

Para entender mejor lo que sucedió en dicho período y poder extraer lecciones para la situación actual, importa analizar, en particular, lo ocurrido en el período de recuperación del nivel de actividad de la economía. En la parte ascendente de la U, que se produce entre 2003 y 2006, la economía creció 18,4%. No obstante, en este período la ocupación se expandió significativamente por debajo, 12,3%, el salario real cayó 4,5%, y el ingreso de los hogares 3,5%, mientras que el nivel de pobreza aumentó un 9,8%. Puede apreciarse que el crecimiento económico significativo no fue suficiente para que sus resultados fueran compartidos por la mayoría de la población. 

¿Es el azar el que explica que aumente la pobreza a pesar del dinamismo que mostró la economía? por lo tanto ¿era inevitable?  Para Voltaire azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa. Vale la pena recordar que aprovechando los defectos de la primera lotería de Francia, el filósofo iluminista francés ganó una fortuna (6).  

Existe evidencia y explicaciones de por qué los procesos de recesión por los que atraviesan las economías hacen que algunos hogares puedan caer en la denominada trampa de la pobreza. Esto implica que algunas personas quedan prisioneras de situaciones de privación, ante eventos que reducen su ingreso en un determinado momento, no presentando luego trayectorias de convergencia hacia su nivel de ingreso anterior. Dicho de otra manera, las recesiones generan condiciones propicias para que los sectores más vulnerables de la sociedad entren en el círculo vicioso de la pobreza.  Dibuja un círculo, acarícialo y se volverá un círculo vicioso.

Desde el punto de vista teórico, las explicaciones de la existencia de trampas de pobreza se apoyan en la presencia de fallas de mercado y para evitar esta situación se requiere de la intervención del Estado. Se puede hacer un paralelismo con las campañas de vacunación. Los países ofrecen en forma gratuita a la población un plan de vacunación que previene la aparición de determinadas enfermedades. Esta es una medida sanitaria que tiene a la salud de la población como su objetivo principal. La inmunización como herramienta de prevención ha cambiado el curso de muchas enfermedades mortales, reduciendo así la mortalidad y morbilidad de éstas. Pero concomitantemente, también, es una medida costo efectiva en la jerga de los economistas. Esto quiere decir, que el gasto que se evita en el sistema sanitario, es mayor que el costo de implementar la campaña de vacunación.  Más vale prevenir que curar.

Las transferencias económicas a los más vulnerables pueden oficiar de vacuna para prevenir, y de esta forma disminuir la cantidad de personas que caigan en la trampa de la pobreza. Estimaciones recientes realizadas por el Instituto de Economía de la FCEyA dan cuenta de un incremento significativo de la pobreza en nuestro país como consecuencia de la crisis (7). Al igual que lo que sucede con las vacunas, la efectividad de la medida dependerá de cómo ésta se instrumente. Se trataría de una medida transitoria, no implicando, por lo tanto, un incremento permanente del gasto público. Seguramente, hay quienes puedan pensar que existe el riesgo de que se transforme en permanente y que se estaría «jugando con fuego». Lo bueno de jugar con fuego es que uno aprende a no quemarse. 

Acaso fue la fortuna ganada en la Lotería lo que inspiró a Voltaire en su novela Cándido, a crear un país imaginario abundante en riquezas, Eldorado. Allí, el protagonista de la novela, Cándido, en su asombro mantuvo el siguiente diálogo con el dueño de una fonda: «Perdonadnos por habernos reído cuando han pretendido pagar con las piedras de nuestros caminos. Seguro que no poseen moneda del país, pero para comer aquí no se necesita. El gobierno financia todas las fondas construidas para facilitar el comercio. ¿Qué país es éste -decían uno a otro- desconocido para el resto del mundo y donde la naturaleza es tan distinta a la nuestra? Debe ser el país donde todo es perfecto porque es absolutamente necesario que exista uno así» (8). 

  1. https://www.youtube.com/watch?v=yrcfZahfnVQ
  2. https://moracontenidos.com/2020/07/14/arbeleche-si-no-mejoran-los-resultados-fiscales-politicas-sociales-no-podran-mantenerse/
  3. https://www.uypress.net/auc.aspx?106023
  4. https://www.valoraanalitik.com/2020/06/26/directora-fmi-hay-que-gastar-todo-lo-que-se-tenga-y-se-pueda-en-los-m-s-vulnerables-por-la-pandemia/
  5. https://youtu.be/xsvzxgvqTAY
  6. https://www.bbc.com/mundo/noticias-42446756
  7.  http://fcea.edu.uy/images/dto_economia/Blog/Estimaci%C3%B3n_del_efecto_de_corto_plazo_de_la_covid-19_en_la_pobreza_en_Uruguay.pdf).
  8. http://st1.gatovolador.net/res/Candido.pdf

 

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Nota publicada en:   Uypress

 

* Carlos GRAU PÉREZ  | Investigador de cinve | Master en Economía por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica | [email protected]